Por que invertir en Uruguay?

Por que invertir en Uruguay?

El Gobierno de Uruguay reconoce el importante papel que cumplen las inversiones extranjeras en el desarrollo económico y sigue manteniendo un clima de inversiones favorable que no discrimina a los inversores extranjeros.  Uruguay tiene un sistema jurídico estable en el que se trata de la misma manera a las inversiones nacionales y extranjeras. La mayoría de las inversiones se permiten sin necesidad de autorización previa y los inversores pueden transferir libremente su capital y las ganancias que obtienen de sus inversiones al exterior.  Los inversores internacionales pueden elegir entre arbitraje y el sistema judicial para resolver conflictos. Los juzgados locales reconocen y cumplen los laudos arbitrales extranjeros.

El Índice de Facilidad para Hacer Negocios 2019 del Banco Mundial colocó a Uruguay en el 5° lugar entre 12 países de América del Sur (y en el lugar 95 de 190 a nivel mundial).  Incluso con algunos incentivos tributarios para los inversores, las inversiones extranjeras directas siguen en niveles bajos en comparación con el período previo a 2015.  La inversión nacional y las inversiones extranjeras directas disminuyeron significativamente entre 2015 y 2018.

Cerca de 120 empresas estadounidenses operan localmente e invierten en el país en diversos sectores, por ejemplo: forestación, turismo y hoteles, otros servicios y telecomunicaciones.  Las empresas estadounidenses no han indicado que la corrupción sea un obstáculo para las inversiones. En 2018, Transparencia Internacional consideró que Uruguay era el país más transparente de América Latina y el Caribe.  Uruguay es una democracia estable. El riesgo político es bajo y no ha habido casos recientes de expropiación.

Uruguay ha fortalecido su comercio, sus inversiones y sus lazos políticos bilaterales con China, su principal socio comercial.  En agosto de 2018, Uruguay fue el primer país del Cono Sur en unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Desde 2016, Uruguay y China han celebrado numerosas reuniones sobre temas comerciales, pero no se ha avanzado en un acuerdo de libre comercio bilateral integral a pesar de que ambas partes anunciaron que ese era su objetivo.

Uruguay tiene tratados bilaterales de inversiones con más de 30 países, entre ellos los Estados Unidos.  Los Estados Unidos no tienen un acuerdo para evitar la doble imposición con Uruguay. Ambos países tienen un Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones vigente, y han suscrito acuerdos de cielo abierto, facilitación del comercio, asistencia mutua aduanera, promoción de pequeñas y medianas empresas y seguridad social.

Un estudio de 2018 de Uruguay XXI, la agencia de promoción de exportaciones e inversiones de Uruguay, y el Ministerio de Economía indica que cerca de la mitad de los inversores extranjeros están satisfechos o muy satisfechos con el clima de inversión en Uruguay, principalmente con su estado de derecho, su estabilidad macroeconómica, su ubicación estratégica y sus incentivos para las inversiones.  Casi todos los inversores estaban satisfechos o muy satisfechos con las zonas francas y los puertos libres de Uruguay. Por otro lado, casi la cuarta parte de los inversores no estaban satisfechos con al menos un aspecto de hacer negocios localmente, y expresaron sus preocupaciones sobre los altos costos laborales e impuestos, los sindicatos y los conflictos laborales.

Los sindicatos se manifiestan y los conflictos laborales pueden intensificarse rápidamente, lo que puede derivar en huelgas que afectan la productividad general.  El Índice de Competitividad Global 2018 del Foro Económico Mundial colocó a Uruguay en el lugar 53 de 140 países analizados, y en el 138 en lo que refiere a relaciones laborales.  Muchos inversores estadounidenses y regionales han expresado su preocupación por el hecho de que los sindicatos puedan, legalmente y sin mayores repercusiones, ocupar los lugares de trabajo y de ese modo suspender las operaciones.  Representantes del sector privado también han señalado que la estrecha relación de los sindicatos con el gobierno actual implica que los consejos de salarios tripartitos en ocasiones aumentan los salarios sin preocuparse demasiado por si las empresas tienen la capacidad de absorber los mayores costos.

Uruguay es miembro fundador del Mercosur, el mercado común del Cono Sur formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Venezuela.   (Venezuela fue suspendida del Mercosur en diciembre de 2016 por no seguir los principios democráticos del bloque.)  Uruguay tiene también acuerdos comerciales con Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, todos estados asociados del Mercosur.  Montevideo es sede de la Secretaría del Mercosur y de la institución parlamentaria del Mercosur, el Parlasur. En 2004, Uruguay y México profundizaron un acuerdo del año 1999, lo que derivó en el primer acuerdo comercial integral de Uruguay con un país no miembro del Mercosur. En octubre de 2016, Uruguay firmó un acuerdo con Chile para ampliar y profundizar el acuerdo de libre comercio existente y así aumentar el intercambio de bienes y servicios. En abril de 2018 el acuerdo estaba a estudio del Parlamento.  El acuerdo fue ratificado a mediados de 2018 tras un gran debate interno dentro del Frente Amplio, la coalición de gobierno.

La ubicación estratégica de Uruguay (en el centro de la zona más rica y poblada del Mercosur) y sus regímenes especiales de importaciones (como zonas francas y puertos libres) lo convierten en un centro de distribución bien ubicado para el ingreso de bienes estadounidenses a la región.  Varias empresas estadounidenses almacenan sus productos en las zonas francas de Uruguay y desde allí abastecen a sus clientes regionales de forma efectiva. Con un pequeño mercado de consumidores de alto nivel de ingresos, Uruguay también puede ser un buen mercado de prueba para productos estadounidenses.

En 2012, las calificadoras de riesgo internacionales volvieron a darle a Uruguay el grado inversor que había tenido entre 1998 y 2002, año en el que el país fue golpeado por una gran crisis económica y financiera.  Si bien sus niveles de déficit fiscal y deuda pública son relativamente altos en comparación con su grupo de pares con la misma calificación, en abril de 2019, Standard & Poor’s y Moody’s colocaron a Uruguay dos escalones por encima del grado inversor con una perspectiva estable.